miércoles, 30 de julio de 2008

† Liderazgo de los padres †

Un niño es una persona. Puede ser herido o inspirado. Su espíritu puede ser quebrantado o elevarse a las alturas. El o ella es una creación de Dios, impresionable, flexible, confiada a los padres para amar, criar y entrenar. El niño nace con una voluntad propia que dice: «Haré lo que quiero.» Está totalmente orientado hacia si mismo. La responsabilidad de los padres cristianos es guiar a los hijos de la voluntad propia a la voluntad de los padres y de allí a la voluntad de Dios. Los niños que nunca rinden su voluntad a sus padres tienen gran dificultad en someter su voluntad a Dios y aceptar a Jesucristo como la más alta autoridad en la vida. Si temprano en la vida un joven rinde su voluntad desafiante a sus padres, será más fácil que acepte libremente el señorío de Jesucristo en su vida. Jesús dijo: "De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." (Mateo 18:3)

En su libro Cómo criar a un niño difícil, el Dr. James Dobson nos habla de una obstinada niña de tres años que rehusó obedecer una orden directa de su madre. Ella dijo: "¿Sabes? ¡Tu sólo eres mi mamá!" Ahora sonreímos ante una afirmación tan infantil pero si se deja pasar sin reparo en los años de crecimiento, tal desafío más tarde será expresado en términos que herirán aún mas profundamente. Recientemente, cuando caminaba frente a un hogar en mi vecindario, escuché a una madre y su hija adolescente gritando una a la otra desde una ventana en el segundo piso. La hija gritaba a su madre: "¿Quién te crees que eres?" ¡Qué trágico! La madre de la adolescente, y probablemente su padre también, habían fracasado en asumir el liderazgo paterno desde temprano en la vida de esa jovencita. La madre estaba cosechando un vendaval de desafío voluntarioso y rebelión.Los niños siempre retan el liderazgo paterno. Cuestionarán los límites que usted establezca y probarán su paciencia con desafíos infantiles a su autoridad. Cuando la voluntad de un joven se enfrenta con la voluntad del padre (y esto sucede a diario), es imperativo que el padre gane. De otra manera, el niño asume el lugar de autoridad sobre el padre.


Dr. Paul A. Kienel, Fundador de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas.
(Fragmento de un artículo publicado con el mismo nombre hace muchos años )

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